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Aumentar la sostenibilidad mediante un ambiente del conocimiento

Actualizado: 7 may

Edward Glaeser [1] afirma en su libro Triumph of the City (2011) que el éxito de las ciudades radica en las personas que las habitan y en la interacción entre ellas, donde la densidad urbana facilita encuentros, conversaciones y colaboraciones que enriquecen el aprendizaje colectivo y aceleran la circulación de ideas.


Para Glaeser, la ciudad es "el mayor invento de la humanidad" porque es la forma más eficiente de interacción humana para generar y difundir conocimiento, impulsando la innovación y la productividad. La historia ofrece ejemplos de cómo esta proximidad ha favorecido el aprendizaje y el progreso. En Mileto, el comercio en el mar Egeo creó un entorno de intercambios entre griegos, egipcios y poblaciones de Asia Menor, del cual surgieron las primeras ideas filosóficas. En Atenas, la vida urbana se organizó en torno al diálogo, la argumentación y la crítica; Sócrates, Platón y Aristóteles convirtieron el debate público en un espacio de razonamiento colectivo. En Bagdad, la ciudad se convirtió en un centro de conocimiento que reunió a eruditos que tradujeron y reelaboraron textos griegos, indios y persas, contribuyendo al desarrollo de la álgebra y a la transmisión de la ciencia antigua hacia Europa. En Florencia, la proximidad entre artistas, científicos y comerciantes impulsó transformaciones en el arte, la ciencia y el pensamiento humanista asociadas con el Renacimiento. Recientemente, Silicon Valley reproduce ese mismo patrón: empresas tecnológicas, universidades y fondos de inversión comparten territorio, favoreciendo un flujo de ideas que impulsa la innovación en computadoras, internet, redes sociales e inteligencia artificial [2].


Contemporáneamente, este mismo patrón se observa en ciudades como Nueva York y Boston, consolidadas como centros de finanzas y educación; Chicago, reconvertida en un eje de servicios y negocios (financieros, logísticos y comerciales); y Bangalore, que se ha consolidado como polo de tecnología de la información, software y servicios digitales. En todos estos casos, la concentración de personas con formación y habilidades convierte la ciudad en un entorno de intercambio, donde la cooperación entre universidades, empresas y centros de investigación, el uso de espacios públicos y la diversidad social hacen posible que el talento se acumule, se comparta y se emplee en nuevas actividades económicas.


Calle de Nueva York con el Empire State al fondo. Peatones caminan, taxis y coches estacionados. Avisos de pizza a $5. Ambiente urbano. Javier Trespalacios

Según Edward Glaeser, Nueva York es un claro ejemplo del triunfo de la ciudad (foto, Javier Trespalacios)


Este proceso genera lo que puede describirse como un “ambiente del conocimiento”: un entorno en el que el aprendizaje, el conocimiento, la difusión de la información y la innovación emergen del contacto continuo entre individuos.


Ambiente del conocimiento para impulsar la sostenibilidad

En este contexto nace el concepto de “ambiente del conocimiento”, donde las personas, en un espacio determinado, independientemente de su formación académica, condición social, cultura o experiencia profesional, se forman en conocimientos básicos sobre un tema específico, como la sostenibilidad, y cuentan con espacios que facilitan intercambios organizados o espontáneos. Este tipo de ambiente favorecería una mejor comprensión de los objetivos comunes y de los procesos de cambio, permitiría identificar las acciones de cada persona, incorporar prácticas de otros en su propia rutina y transformar el conocimiento compartido en un motor que convierte comprensión y compromiso en acción concreta.


Esto podría aplicarse en ciudades donde los ciudadanos recibirían una formación básica en sostenibilidad que les permita identificar las acciones que realizan, intercambiarlas y aplicar las que otros llevan a cabo, así como participar y debatir sobre los objetivos sostenibles locales. Un ejemplo de ello es la isla de Samsø en Dinamarca, donde la participación activa de los habitantes de una región agrícola permitió que su comunidad se convirtiera en una de las primeras regiones del mundo con un sistema energético 100% renovable, un logro alcanzado por ciudadanos que recibieron información básica sobre energía y contaban con un lugar de encuentro para intercambios y conocimiento llamado Samsø Energy Academy (Trespalacios, 2019).


Un grupo de personas sentadas en círculo observa a dos individuos de pie en el centro. Piso de madera y decoración sencilla. Ambiente atento. Javier Trespalacios

Samsø Energy Academy, visita de una delegación de Polonia (Samsø Energy Academy n.d.)


En este marco se podría integrar un enfoque similar en ciudades como Basilea en Suiza, donde existe un programa oficial de acogida e integración para nuevos residentes (Neuzugezogene / newcomers) bajo el título “Neu im Kanton Basel‑Stadt?” (Kanton Basel‑Stadt, s. f.). Allí se ofrece una sesión introductoria de aproximadamente 1,5 horas organizada por el cantón, que explica normas sobre residuos, servicios básicos, administración y aspectos prácticos y culturales para orientarse en Suiza y en Basilea, favoreciendo su inclusión como ciudadano funcional y no solo como “residente administrativo”. Asimismo, se entregan bonos a los nuevos residentes para cursos gratuitos de alemán. A este programa se podría sumar un módulo de formación básica sobre sostenibilidad vinculado a la gestión ambiental del territorio y a la participación ciudadana, convirtiendo el proceso de integración en una puerta de acceso al conocimiento y a la práctica de la sostenibilidad en el entorno urbano, además de ofrecer cursos de sostenibilidad dirigidos a todos los habitantes de la ciudad, reforzando así la inclusión y el acceso igualitario a la formación.


El concepto se ha utilizado a nivel educativo para crear un “ambiente del conocimiento en sostenibilidad” [3] en un campus universitario, con el objetivo de hacerlo más sostenible. Un caso se documentó en el proyecto piloto de la Universidad del Norte [4], en Barranquilla (Colombia), donde se planeó que los estudiantes de primer semestre, en el marco de la formación introductoria a la universidad, recibieran, además de la presentación de servicios institucionales —como las bibliotecas y otros apoyos—, una formación básica en sostenibilidad [5]. En esa misma actividad debían documentar una acción o proyecto en el campus, visible para el resto de la comunidad universitaria, y al final obtenían una certificación que validaba sus conocimientos; este proceso fue denominado FAC (Formación‑Acción‑Certificación). Los resultados mostraron un alto interés por el tema y el desarrollo de proyectos concretos en el campus; el piloto debía conducir, en un paso siguiente, al personal administrativo y al profesorado de la universidad (Trespalacios, 2018).


Estudiantes de primer semestre de la Universidad del Norte en el proceso FAC (UniNorte, IDS)


El método FAC (SUFORALL, s. f.) podría aplicarse en las ciudades, donde los ciudadanos reciben una formación básica en sostenibilidad, realizan una acción sostenible en su entorno urbano y acreditan su realización dentro de un “ambiente del conocimiento” que favorece la comprensión compartida y la participación activa, obteniendo una certificación que la ciudad puede utilizar para evidenciar que un determinado porcentaje de la población está formado en sostenibilidad.


Las empresas también se beneficiarían de crear un ambiente del conocimiento en sostenibilidad, ya que esto fortalecería sus procesos internos, fomentaría la participación de todos los empleados y permitiría visibilizar tanto los avances colectivos como el aporte individual de cada persona. En este contexto, el método FAC (Formación‑Acción‑Certificación) ofrece una vía concreta de implementación: en una primera fase, los empleados recibirían una formación básica en sostenibilidad adaptada a las operaciones de la empresa (por ejemplo, consumo energético, gestión de residuos o cadenas de suministro); posteriormente, cada trabajador o equipo desarrollaría una acción específica en su área de trabajo —como reutilizar hojas impresas, evitar vasos desechables, usar medios de transporte sostenibles u optimizar procesos para reducir el consumo energético y la generación de residuos—; y finalmente, estas acciones serían registradas y certificadas internamente, generando evidencia tangible del compromiso organizacional. Este proceso no solo facilita que los propios trabajadores comuniquen y difundan las prácticas sostenibles de la empresa, mejorando su imagen en un contexto donde los consumidores valoran cada vez más la sostenibilidad (Harvard Business Review, 2019), sino que también refuerza el sentido de pertenencia, ya que diversos estudios muestran que los empleados prefieren organizaciones comprometidas con estos valores (IBM Corporate Purpose Study, 2019). De este modo, la sostenibilidad deja de ser responsabilidad exclusiva de un área específica y se integra en toda la organización; así como muchas empresas incluyen formación en seguridad industrial para nuevos empleados, podrían incorporar módulos de sostenibilidad bajo el enfoque FAC como parte de su proceso de integración y desarrollo continuo.


"Todos en el planeta deberíamos saber de sostenibilidad, sin distinción académica, social, cultural ni de experiencia profesional", Suforall (Sustainability for all)...

Conclusión

Incrementar las acciones sostenibles, desde la perspectiva de Glaeser, se fortalecería cuando las ciudades, las empresas y los centros educativos se conviertan en ambientes de conocimiento activos, construidos sobre la interacción humana, la proximidad y la diversidad. Al integrar aprendizaje básico, acción cotidiana y certificación del esfuerzo, estos espacios lograrían transformar la sostenibilidad de un discurso general en prácticas concretas, medibles y compartidas, que avanzarían paso a paso con resultados visibles y acumulables en el tiempo.


*****

El aporte a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

Aplicar un ambiente de conocimiento para el desarrollo sostenible y, más específicamente, la metodología FAC hace aportes a los ODS siguientes:


ODS 4 – Educación de calidad

El ambiente del conocimiento en sostenibilidad se basa en una formación básica accesible para toda la población, independientemente de su nivel educativo o situación social. El modelo FAC (Formación‑Acción‑Certificación) y la propia idea de certificar el aprendizaje informal conectan directamente con la meta 4.7, que pide que todos los estudiantes adquieran conocimientos y habilidades para promover el desarrollo sostenible.


Icono educativo con fondo rojo; un libro y lápiz blancos. Texto: 4 Quality Education. Representa la educación de calidad. Javier Trespalacios

ODS 8 – Trabajo decente y crecimiento económico

En el ámbito empresarial, este ambiente del conocimiento mejora el clima laboral, el compromiso de los empleados y la imagen de la organización, al integrar prácticas sostenibles en los procesos de trabajo. Eso se alinea con la lógica del ODS 8, que busca crecimiento económico sostenido y trabajo decente, vinculando sostenibilidad, bienestar y desarrollo económico.


Gráfico blanco de barras en aumento sobre fondo burdeos con texto "8 Decent Work and Economic Growth". Representa crecimiento económico. Javier Trespalacios

ODS 10 – Reducción de las desigualdades

El modelo parte de un principio incluyente: la formación en sostenibilidad debería llegar a todas las personas por igual, sin importar su origen, educación o condición socioeconómica. En el caso de Basilea, con los nuevos residentes, se haría visible que todas las personas tengan la misma oportunidad de acceder a información y formación básica en sostenibilidad, lo que ayudaría a reducir brechas de información y participación, conectándose con la meta 10.2, que busca la inclusión social, económica y política de todos los grupos.


Icono del Objetivo de Desarrollo Sostenible 10: Reducir desigualdades. Fondo fucsia con símbolo de igualdad y flechas blancas. Javier Trespalacios

ODS 11 – Ciudades y comunidades sostenibles

La propuesta se sitúa en la ciudad. El objetivo es que la ciudadanía comprenda y actúe sobre la sostenibilidad urbana de forma cotidiana, lo que responde a la meta 11.3, que busca aumentar la participación ciudadana en la planificación y el diseño de ciudades inclusivas, compactas y sostenibles.


Icono naranja con edificios blancos y el texto "11 Sustainable Cities and Communities", representando el Objetivo de Desarrollo Sostenible 11. Javier Trespalacios

ODS 13 – Acción por el clima

El modelo busca transformar la formación básica en sostenibilidad y los hábitos diarios en acciones climáticas concretas y medibles. Al informar a la ciudadanía sobre los objetivos climáticos locales, se refuerza la meta 13.3, que propone mejorar la educación, la sensibilización y la capacidad de mitigación y adaptación al cambio climático.


Ícono verde con un ojo que contiene un globo terráqueo. Texto blanco: 13 Climate Action. Representa acción climática. Javier Trespalacios

ODS 17 – Alianzas para lograr los objetivos

El ambiente del conocimiento funciona con colaboración entre municipios, universidades, empresas, centros de investigación y ciudadanos. Esta cooperación multisectorial se alinea con el ODS 17, que promueve alianzas globales y locales para hacer avanzar la Agenda 2030 y lograr un desarrollo sostenible efectivo.


Icono azul con número 17 y texto "Partnerships for the Goals". Presenta un símbolo blanco de círculos entrelazados, promoviendo cooperación. Javier Trespalacios

Nota

[1] Edward Glaeser es un economista estadounidense y profesor en la Universidad de Harvard, especializado en economía urbana. Su trabajo destaca cómo las ciudades, a través de la densidad y la interacción humana, fomentan la innovación y el crecimiento económico. Además, Glaeser sostiene que el desarrollo sostenible urbano es fundamental, enfatizando la importancia de políticas que promuevan ciudades compactas y accesibles para potenciar tanto el bienestar ambiental como el progreso económico.

[2] Un bar de Silicon Valley llamado Wagon Wheel como ejemplo de cómo funcionaba el intercambio de conocimiento en ese entorno tecnológico. Al final de la jornada, ingenieros, programadores y emprendedores se reunían allí y, en conversaciones informales, compartían problemas técnicos, soluciones, información sobre nuevos proyectos y contactos profesionales. Ese flujo constante de ideas fuera del espacio laboral ayudaba a acelerar la innovación y facilitaba la creación de nuevas empresas. Para el autor, este caso muestra que muchos avances no dependen solo del trabajo dentro de oficinas o laboratorios, sino también de la cercanía física y de los encuentros frecuentes entre personas con talento.

[3] El concepto de ambiente del conocimiento en sostenibilidad, propuesto por Trespalacios (2018) en su plan de doctorado en la Universidad CEU (España), plantea que cuando una población está informada y formada sobre temas como la energía y la sostenibilidad, el intercambio de conocimientos entre ciudadanos, instituciones y empresas facilita una mejor comprensión de los objetivos comunes. Este entorno favorece la aplicación más eficaz de políticas sostenibles y estrategias de energías renovables en la población y el territorio, especialmente dentro de procesos de planificación energética sostenible.

[4] El proyecto piloto se llevó a cabo en conjunto con los profesores investigadores del programa del Instituto para el Desarrollo Sostenible (IDS) de la Universidad del Norte: Claudia Blanquicett y Germán Rivillas.

[5] Curso de introducción al desarrollo sostenible, dictado en la Universidad del Norte, en Barranquilla (Colombia):


Referencias

Glaeser, E. L. (2011). Triumph of the city: How our greatest invention makes us richer, smarter, greener, healthier, and happier. Penguin Press. https://www.penguinrandomhouse.com/books/307280/triumph-of-the-city-by-edward-glaeser/

Harvard Business Review. (2019). The elusive green consumer. https://hbr.org/2019/07/the-elusive-green-consumer

IBM Institute for Business Value. (2019). Corporate purpose study: How purpose‑driven companies create value. IBM. https://www.ibm.com/downloads/cas/EXK4XKX8

Kanton Basel‑Stadt. (s. f.). Neu im Kanton Basel‑Stadt? Recuperado el 26 de abril de 2026, de https://www.bs.ch/themen/persoenliches-und-wohnen/zuzug-und-aufenthalt/zuzug-den-kanton-basel-stadt/neuinbasel

SUFORALL. (s. f.). Formation. https://www.suforall.org/formation

Trespalacios, J. (2018). Ambiente de Desarrollo Sostenible para generar innovación y un mejor desarrollo a la sostenibilidad. SUFORALL. https://www.suforall.org/es/post/ambiente-de-desarrollo-sostenible-para-generar-innovacion-y-un-mejor-desarrollo-a-la-sostenibilidad

Trespalacios, J. (2018). Plan de doctorado: Hipótesis para impulsar la sostenibilidad en las ciudades. Universidad CEU, España.

Trespalacios, J. (2019). Samsø: cuando una comunidad decide su propio futuro energético. Suforall. https://www.suforall.org/es/post/samso-comunidad-propio-futuro-energetico

Trespalacios, J. (2020). El caso de la isla Samsø: cómo llegaron a ser 100% renovable. Suforall. https://www.suforall.org/post/le-cas-de-l-ile-de-samso-comment-elle-est-devenue-100-renouvelable


Bonus track

Imágenes de la aplicación de la metodología FAC en la Universidad del Norte, Barranquilla (Colombia); presentación de proyectos de los estudiantes de primer semestre, que también fueron abiertas en línea para todo el público:


Estudiantes de primer semestre de la Universidad del Norte en el proceso FAC (UniNorte, IDS)


Opiniones de estudiantes participantes:





Javier Trespalacios
Javier Trespalacios
Orbe, Suiza
2019

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