Edward Glaeser: El conocimiento urbano como motor de innovación y sostenibilidad
- Javier Trespalacios

- 5 mar 2019
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 5 dic 2025
Edward Glaeser [1] plantea en Triumph of the City (2011) que el desarrollo urbano no depende tanto de la infraestructura física como del capital humano. La densidad permite que la gente se encuentre, intercambie información y colabore. Eso acelera la innovación y el crecimiento económico.
Según Edward Glaeser, Nueva York es el triunfo de la ciudad (foto, Javier Trespalacios)
Para Glaeser, "las ciudades son el mayor invento de la humanidad", y han sido espacios de conocimiento e innovación desde hace siglos. Mileto prosperó gracias al comercio con Egipto, Persia y el Egeo, lo que generó nuevas ideas filosóficas. En Atenas, Sócrates, Platón y Aristóteles fortalecieron el pensamiento crítico a través del debate público. Bagdad tuvo su Casa de la Sabiduría (Bayt al-Hikma), donde eruditos de diferentes culturas traducían y preservaban conocimiento sin barreras. Florencia vivió el Renacimiento cuando artistas como Leonardo da Vinci y Miguel Ángel colaboraron con científicos y comerciantes. Hoy, Silicon Valley funciona con el mismo principio: empresas tecnológicas, Stanford y fondos de inversión comparten espacio y cultura para impulsar la innovación.
Las ciudades exitosas
Glaeser sostiene que las ciudades que prosperan son aquellas capaces de atraer y retener talento diverso. Esa mezcla de formaciones, culturas y perspectivas les permite renovarse y enfrentar crisis con mayor flexibilidad. Ciudades como Nueva York, Bangalore, Chicago o Boston ilustran cómo el dinamismo urbano depende del capital humano y de la apertura a nuevas ideas (Glaeser, 2011).
El elemento común en estos casos es la interacción entre personas. El contacto cotidiano entre individuos, culturas e iniciativas genera un proceso continuo de aprendizaje colectivo. Para Glaeser, ahí radica la fuerza de las ciudades: funcionan como motores activos de intercambio y creación.
Entre los principios que identifica se encuentran los siguientes:
La proximidad impulsa la innovación. Aunque la tecnología ha reducido distancias virtuales, el encuentro directo sigue siendo decisivo para estimular la creatividad y la colaboración (Glaeser, 2011).
El conocimiento compartido multiplica resultados. Conferencias, talleres, encuentros comunitarios y plataformas digitales facilitan el intercambio entre ciudadanos, instituciones y empresas, lo que amplifica el aprendizaje colectivo.
Los espacios públicos fortalecen el tejido social. Plazas, parques, bibliotecas y centros comunitarios fomentan la interacción y la cooperación, aumentando la confianza y el capital social (Jacobs, 1961).
La diversidad cultural da resiliencia. Las ciudades que integran distintas perspectivas, lenguas y tradiciones muestran mayor capacidad de adaptación y generan entornos más innovadores.
Los incentivos adecuados transforman comportamientos. Reconocimientos, beneficios fiscales o sistemas de puntos orientan la participación ciudadana y favorecen prácticas más responsables.
La concentración de talento dinamiza economías. Las ciudades que atraen y forman población cualificada consolidan ecosistemas de innovación y emprendimiento (Florida, 2002; Saxenian, 1994).
La interacción humana es, en última instancia, el eje de la transformación urbana. El intercambio de conocimientos, la diversidad cultural y la riqueza del talento colectivo convierten a las ciudades en entornos fundamentales para la innovación y el desarrollo urbano.
Aplicación de las teorías de Edward Glaeser para aumentar la sostenibilidad
Glaeser defiende que el desarrollo urbano exitoso crea ambientes de conocimiento dinámicos, donde la interacción humana y la proximidad física facilitan la innovación y el aprendizaje colectivo (Glaeser, 2011). Este principio se puede aplicar para fomentar la sostenibilidad en ciudades, empresas y centros educativos.
Ciudades: Ecosistemas urbanos de conocimiento
La concentración de personas y la diversidad fomentan ambientes propicios para el intercambio de ideas, la innovación y la adaptación (Glaeser, 2011). Para promover la sostenibilidad urbana:
Barcelona diseñó las supermanzanas, que crean zonas peatonales para promover la movilidad sostenible y el encuentro vecinal en proyectos ambientales colectivos (Rueda, 2019).
Portland, EE.UU., implementó el Urban Growth Boundary, que limita la expansión dispersa y concentra servicios para reducir la huella de carbono. Esto fomenta el transporte público y el uso de bicicletas (Newman & Kenworthy, 1999).
En Freiburg, Alemania, los ciudadanos participan directamente en políticas de energía renovable. Esto ha generado barrios solares exitosos que combinan tecnología y cohesión social (Beatley, 2012).
Estas prácticas conforman un ambiente de conocimiento urbano donde el saber ambiental circula y se aplica colectivamente, elevando la resiliencia y la acción sostenible.
Empresas: Redes colaborativas internas y territoriales
Aplicar el ambiente de conocimiento de Glaeser en las empresas significa propiciar culturas y estructuras que fomenten la colaboración interdisciplinaria y la innovación sostenible (Glaeser, 2011).
Interface, empresa líder en alfombras modulares, integra departamentos de diseño, producción y sostenibilidad en redes internas de mejora continua para minimizar residuos y emisiones (Anderson, 2009).
La Ellen MacArthur Foundation lidera consorcios que conectan empresas, universidades y gobiernos para impulsar proyectos colaborativos de valor compartido (Porter & Kramer, 2011).
En Zúrich, el GreenLab reúne startups y centros tecnológicos en un hub ambientalmente innovador. Esto favorece sinergias y transferencia tecnológica (Swiss Innovation Park, 2018).
El intercambio constante de conocimiento es clave para alinear la rentabilidad con la responsabilidad ambiental y social.
Centros educativos: Laboratorios de sostenibilidad
Glaeser dice que el capital humano se fortalece en ambientes educativos que promueven la interacción y el aprendizaje colectivo (Glaeser, 2011). En las escuelas sostenibles:
El programa Sustainable Schools en Finlandia permite que estudiantes participen activamente en la gestión de recursos energéticos y en huertos escolares (Tilbury, 2011).
En Buenos Aires, el programa Escuelas Verdes involucra a estudiantes en campañas de movilidad sostenible y reciclaje conectadas con políticas municipales (Ministerio de Educación de Buenos Aires, 2018).
Crear redes entre escuelas, universidades y agentes urbanos permite compartir conocimientos y estrategias ambientales.
Estas acciones crean ambientes de conocimiento educativo donde se cultiva la conciencia sostenible y se fortalece el compromiso cívico.
Conclusión
La sostenibilidad, desde la perspectiva de Glaeser, se potencia mediante ambientes de conocimiento activos. Se construyen sobre la interacción humana, la proximidad y la diversidad. Aplicar sus teorías en ciudades, empresas y centros educativos aumenta la capacidad de innovación. También fortalece las acciones sostenibles al convertir el intercambio de saberes en una práctica cotidiana y estructurada. Estos tres ámbitos se transforman en espacios conectados que potencian el desarrollo sostenible integral y adaptativo.
"El auténtico triunfo de la ciudad es ser un espacio vivo de aprendizaje colectivo y colaboración constante." E. Glaeser
Nota
[1] Edward Glaeser es un economista estadounidense y profesor en la Universidad de Harvard, especializado en economía urbana. Su trabajo destaca cómo las ciudades, a través de la densidad y la interacción humana, fomentan la innovación y el crecimiento económico. Además, Glaeser sostiene que el desarrollo sostenible urbano es fundamental, enfatizando la importancia de políticas que promuevan ciudades compactas y accesibles para potenciar tanto el bienestar ambiental como el progreso económico.
Anexo
El triunfo y fracaso de las ciudades según Edward Glaeser
Glaeser advierte que los modelos urbanos basados en la monocultura económica enfrentan serios riesgos. Silicon Valley, con su fuerte dependencia de la industria informática, limita la interacción diversificada que es vital para la innovación. También critica los parques empresariales que aíslan a las empresas e impiden el intercambio de ideas.
Detroit ejemplifica estos riesgos. Fue un centro industrial y cultural vibrante que colapsó por depender casi exclusivamente de la industria automotriz. La segregación social y las barreras urbanas obstaculizaron su reinvención.
Cleveland sufrió un declive similar debido a la pérdida de su base manufacturera, competencia externa y segregación urbana. Esto frenó su recuperación e innovación.
Las ciudades triunfan cuando logran atraer y retener talento diverso, fomentar la interacción humana y crear ecosistemas dinámicos de aprendizaje. El éxito reside en combinar diversidad cultural, educativa y económica. Eso favorece la reinvención y la resiliencia.
Fracasan cuando se vuelven monoculturales y segregadas, lo que limita su capacidad de adaptación y crecimiento sostenido. Estos casos subrayan la importancia de mantener entornos urbanos diversos y abiertos para sostener la innovación y el desarrollo sostenible (Glaeser, 2011; Moreno Garcerán, 2012; IMF, 2019).
Referencias
Anderson, R. (2009). Confessions of a radical industrialist: Profits, people, purpose—Doing business by respecting the earth. St. Martin's Press. https://us.macmillan.com/books/9780312549749/confessionsofaradicalindustrialist
Beatley, T. (2012). Green cities of Europe: Global lessons on green urbanism. Island Press. https://islandpress.org/books/green-cities-europe
Florida, R. (2002). The rise of the creative class: And how it's transforming work, leisure, community and everyday life. Basic Books. https://www.basicbooks.com/titles/richard-florida/the-rise-of-the-creative-class/9780465024773/
Glaeser, E. L. (2011). Triumph of the city: How our greatest invention makes us richer, smarter, greener, healthier, and happier. Penguin Press. https://www.penguinrandomhouse.com/books/307280/triumph-of-the-city-by-edward-glaeser/
International Monetary Fund. (2019). Gente del mundo de la economía: El urbanita. Finanzas & Desarrollo, diciembre. https://www.imf.org/external/pubs/ft/fandd/esp/2019/12/people.htm
Jacobs, J. (1961). The death and life of great American cities. Random House. https://www.penguinrandomhouse.com/books/294133/the-death-and-life-of-great-american-cities-by-jane-jacobs/
Ministerio de Educación de Buenos Aires. (2018). Programa Escuelas Verdes. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. https://www.buenosaires.gob.ar/educacion/escuelasverdes
Moreno Garcerán, A. (2012). El triunfo de las ciudades. Nueva Revista, 138. https://www.nuevarevista.net/articulos/el-triunfo-de-las-ciudades/
Newman, P., & Kenworthy, J. (1999). Sustainability and cities: Overcoming automobile dependence. Island Press. https://islandpress.org/books/sustainability-and-cities
Porter, M. E., & Kramer, M. R. (2011). Creating shared value. Harvard Business Review. https://hbr.org/2011/01/the-big-idea-creating-shared-value
Rueda, S. (2019). Supermanzanas: Transformar la ciudad para hacerla más habitable. Agencia de Ecología Urbana de Barcelona. https://www.ecologiaurbana.barcelona/supermanzanas
Saxenian, A. L. (1994). Regional advantage: Culture and competition in Silicon Valley and Route 128. Harvard University Press. https://www.hup.harvard.edu/catalog.php?isbn=9780674753402
Swiss Innovation Park. (2018). GreenLab Zürich initiative report. ETH Zürich Press. https://ethz.ch/content/dam/ethz/associates/services/organisation/Departemente-und-Servicestellen/VPS/industrie-beziehungen/GreenLab%20Z%C3%BCrich%20Initiative%20Report.pdf
Tilbury, D. (2011). Education for sustainable development: An expert review of processes and learning. UNESCO. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000191442





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