Entre la intención y la acción: por qué nos cuesta actuar de forma sostenible
- Javier Trespalacios

- 14 jun. 2019
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 24 nov. 2025
La diferencia entre lo que queremos hacer por el medio ambiente y lo que realmente hacemos sigue siendo un problema común. Desde los años noventa, la preocupación por la naturaleza ha aumentado, pero nuestras acciones no siempre reflejan esa preocupación. La ciencia muestra que esta distancia tiene raíces en barreras psicológicas, cognitivas y sociales que afectan nuestras decisiones, incluso cuando entendemos la gravedad de la crisis ecológica.
Descuento temporal (Temporal discounting)
George Ainslie [1] (1975, 2001) desarrolló la idea de "descuento temporal", que ayuda a explicar por qué muchas conductas sostenibles no se consolidan. En pocas palabras, valoramos más las recompensas inmediatas que los beneficios futuros. Este sesgo hacia el presente nos hace elegir soluciones cómodas ahora—como usar el coche en vez del autobús—aunque sepamos que esas decisiones tienen un costo ambiental acumulativo (Gifford, 2011; Hoffmann & Bazerman, 2007).
Día de recolección de papel en Basilea, Suiza
Cambiar hábitos como reducir el consumo energético o optar por transporte público se complica cuando los beneficios colectivos parecen lejanos. Por eso, es útil conectar la acción sostenible con recompensas que se perciban de inmediato: incentivos económicos, retroalimentación positiva o reconocimiento social (Fogg, 2003).
Dragones de la inacción
Gifford [2] (2011) acuñó el término "dragones de la inacción" para referirse a los obstáculos psicológicos y sociales que frenan las acciones proambientales, incluso cuando contamos con información suficiente. Entre ellos se encuentran:
Limitaciones cognitivas: cuando la información sobre problemas ambientales es difícil de acceder o comprender, tendemos a subestimar su urgencia.
Ideologías y comparación social: creencias como "eso no es mi responsabilidad" o "si nadie lo hace, ¿para qué lo hago yo?" reducen la motivación.
Hábitos y costos hundidos: las rutinas y esfuerzos ya invertidos en prácticas insostenibles refuerzan comportamientos difíciles de cambiar.
Desconfianza y percepción de riesgos: el escepticismo sobre la eficacia de las medidas o la relevancia de nuestras acciones genera paralización.
Meta-conflictos y prioridades en competencia: cuando surgen problemas personales o económicos urgentes, los temas ambientales suelen quedar relegados (Lorenzoni et al., 2007; Thøgersen, 2004).
Para enfrentarlos, las estrategias deben actuar en varios frentes: ofrecer información clara y accesible, establecer normas colectivas, reducir obstáculos prácticos y reconocer logros individuales y comunitarios. Solo así es posible que el interés se transforme en acción concreta.
Teoría del comportamiento planificado (TPB)
Según la TPB de Ajzen [3] (1991, 2011), tres condiciones influyen en la acción sostenible: actitud positiva ("reciclar tiene sentido"), percepción de normas sociales favorables ("en mi barrio la gente recicla") y creer que es factible ("puedo hacerlo sin complicarme"). Si alguna falla, la intención no se traduce en acción (Yuriev, Boiral & Guillaumie, 2020; Kim, Njite & Hancer, 2013).
Por ejemplo, alguien que no conoce la ubicación de los puntos de reciclaje o percibe el proceso como complicado tendrá menos disposición a reciclar, incluso si su actitud es positiva.
Teoría de Valores-Creencias-Normas (VBN)
La teoría VBN de Stern [4] plantea que los valores personales—biosféricos [5], altruistas [6] o egoístas—junto con las creencias sobre el daño ambiental activan normas personales que impulsan la acción sostenible. Quienes tienen valores biosféricos suelen sentir más responsabilidad moral hacia el medio ambiente, lo que aumenta la probabilidad de adoptar conductas sostenibles. Intervenciones que conectan estos valores con la responsabilidad ética pueden reforzar ese comportamiento (Stern, 2000; Wynveen, Kyle & Sutton, 2015; López-Mosquera & Sánchez, 2012).
Este enfoque muestra que no basta con informar o persuadir: la motivación debe estar ligada a la identidad y a los valores de cada persona para que los cambios perduren.
Ejemplos prácticos de aplicación de teorías en contextos reales
Los marcos teóricos sobre comportamiento sostenible ofrecen más que explicaciones: proporcionan herramientas para convertir intenciones en acciones.
En el ámbito individual
Mucha gente dice que quiere reciclar, pero la falta de infraestructura, instrucciones confusas o el esfuerzo que requiere bloquean la acción. Las intervenciones que simplifican el proceso suelen funcionar mejor: instalar puntos de reciclaje accesibles, dar instrucciones claras y reforzar la norma social mostrando la participación mayoritaria (Kim et al., 2013; Ajzen, 2011).
En una ciudad
Supongamos una ciudad donde la mayoría reconoce la importancia del transporte público, pero su uso sigue bajo. La TPB ayuda a identificar el problema: muchas personas creen que el transporte es poco accesible o incómodo. Para cambiar esto, la ciudad puede:
Mejorar la infraestructura, ampliando rutas y aumentando la frecuencia.
Comunicar normas sociales positivas ("el 70% usa transporte público para ir al trabajo").
Resaltar los beneficios del sistema mediante testimonios que modifiquen la percepción de la experiencia.
Esta combinación facilita la adopción gradual de comportamientos sostenibles.
En una escuela
Si la participación estudiantil en reforestación es baja, la teoría VBN sugiere que los valores ambientales no forman parte de la identidad de los alumnos. Para incentivar la acción, se pueden:
Incorporar actividades educativas que refuercen valores biosféricos y altruistas.
Crear rituales colectivos que promuevan reflexión y muestren resultados visibles.
Reconocer públicamente contribuciones ecológicas (Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, 2020).
Estas medidas fomentan compromiso y sentido de pertenencia.
En una empresa
Para reducir el consumo energético, una compañía puede identificar, mediante los dragones de la inacción y la TPB, la falta de información y relevancia percibida. La solución incluye:
Capacitar al personal sobre cómo cada acción individual contribuye al ahorro energético.
Establecer incentivos y reconocer públicamente a los equipos con mejores prácticas.
Facilitar el acceso a tecnologías y procesos que aumenten el control percibido para aplicar medidas sostenibles (Gifford, 2011; Hoffmann & Bazerman, 2007).
Este enfoque integral ayuda a implementar cambios de manera sostenida.
Conclusiones
Las barreras psicológicas [7], cognitivas [8] y sociales [9] explican por qué muchas personas no actúan de forma sostenible a pesar de sus intenciones. Modelos como la TPB y la VBN ofrecen marcos para diseñar intervenciones que aborden actitudes, normas y control percibido.
Reducir los “dragones de la inacción” implica simplificar procesos, fortalecer normas sociales y generar valores internos que motiven el compromiso ético. La sostenibilidad no es solo un desafío técnico; requiere alinear motivaciones individuales con estructuras sociales que faciliten y refuercen la acción.
Al final, el éxito depende de crear entornos y narrativas que hagan de la responsabilidad ambiental un hábito valorado y accesible para todos.
Notas
[1] George Ainslie es un psicólogo estadounidense reconocido por sus estudios sobre impulsividad y autocontrol, especialmente por formalizar el concepto de descuento temporal en la toma de decisiones.
[2] Robert Gifford, psicólogo ambiental canadiense reconocido por su trabajo en la comprensión de los factores psicológicos que influyen en el comportamiento ambiental. Es especialmente conocido por haber conceptualizado los “dragones de la inacción”, que son las barreras psicológicas y sociales que impiden que las personas adopten conductas proambientales, incluso cuando tienen información y motivación para hacerlo (Gifford, 2011).
[3] Icek Ajzen es un psicólogo social polaco conocido por desarrollar la Teoría del Comportamiento Planificado (TPB, por sus siglas en inglés). Nació en 1942 y su trabajo se centra en entender cómo las actitudes, las normas sociales y el control percibido influyen en la intención de las personas de realizar un comportamiento determinado.
[4] Paul C. Stern es un psicólogo ambiental estadounidense, creador de la Teoría de Valores-Creencias-Normas (VBN). Sus investigaciones exploran cómo los valores personales, las creencias sobre el daño ambiental y las normas influyen en la adopción de conductas sostenibles, ofreciendo un marco clave para diseñar intervenciones efectivas en pro del comportamiento proambiental.
[5] Valores biosféricos: Preocupación y responsabilidad por el bienestar del medio ambiente y la naturaleza en sí misma.
[6] Valores altruistas: Preocupación y compromiso por el bienestar de otras personas o de la sociedad en general.
[7] Barreras psicológicas: Son los miedos, creencias o emociones que dificultan que una persona adopte comportamientos sostenibles, como la sensación de que sus acciones no tendrán impacto.
[8] Barreras cognitivas: Se refieren a la dificultad para procesar, comprender o aplicar información relevante sobre problemas ambientales, lo que impide tomar decisiones informadas.
[9] Barreras sociales: Son las normas, valores o presiones del entorno que desincentivan comportamientos sostenibles, por ejemplo, la percepción de que “nadie más recicla”.
Referencias
Ainslie, G. (1975). Specious reward: A behavioral theory of impulsiveness and impulse control. Psychological Bulletin, 82(4), 463–496. https://doi.org/10.1037/h0076860
Ainslie, G. (2001). Breakdown of Will. Cambridge University Press. https://www.cambridge.org/9780521596947
Ajzen, I. (1991). The theory of planned behavior. Organizational Behavior and Human Decision Processes, 50(2), 179–211. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/074959789190020Thttps://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/074959789190020T
Ajzen, I. (2011). The theory of planned behaviour: Reactions and reflections. Psychology & Health, 26(9), 1113–1127. https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/08870446.2011.613995
Fogg, B. J. (2003). Persuasive Technology: Using Computers to Change What We Think and Do. Morgan Kaufmann Publishers. https://www.sciencedirect.com/book/9781558606432/persuasive-technology
Gifford, R. (2011). The Dragons of Inaction: Psychological Barriers that Limit Climate Change Mitigation and Adaptation. American Psychologist, 66(4), 290–302. https://psycnet.apa.org/fulltext/2011-05935-002.html
Hoffmann, A. J., & Bazerman, M. H. (2007). Changing Practices on Sustainability: Understanding and Overcoming the Organizational and Psychological Barriers to Action. https://www.researchgate.net/publication/228472917_Changing_Practices_on_Sustainability_Understanding_and_Overcoming_the_Organizational_and_Psychological_Barriers_to_Action
Kim, Y., Njite, D., & Hancer, M. (2013). Anticipated emotion in consumers’ intentions to select eco-friendly restaurants: Augmenting the theory of planned behavior. International Journal of Hospitality Management, 34, 255–262. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278431913000505
Lorenzoni, I., Nicholson-Cole, S., & Whitmarsh, L. (2007). Barriers perceived to engaging with climate change among the UK public and their policy implications. Global Environmental Change, 17(3–4), 445–459. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0959378007000461
López-Mosquera, N., & Sánchez, M. (2012). Theory of planned behavior and the value-belief-norm theory explaining willingness to pay for a suburban park. Journal of Environmental Management, 113, 251–262. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0301479712004334
Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. (2020). El colegio “La Pradera” de Valsaín, un “Centro Educativo Sostenible”. https://www.miteco.gob.es/va/ceneam/carpeta-informativa-del-ceneam/novedades/centro-educativo-sostenible-valsain.html
Stern, P. C. (2000). Toward a coherent theory of environmentally significant behavior. Journal of Social Issues, 56(3), 407–424. https://spsp.org/sites/default/files/Publication/Journals/PSPB/2000/July/Stern.pdf
Thøgersen, J. (2004). A cognitive dissonance interpretation of consistencies and inconsistencies in environmentally responsible behavior. Journal of Environmental Psychology, 24(1), 93–103. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0272494403001163
Wynveen, C. J., Kyle, G. T., & Sutton, S. G. (2015). Place meanings as antecedents of place attachment among marine reserve users. Environment and Behavior, 47(5), 507–531. https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/0013916513510520
Yuriev, A., Boiral, O., & Guillaumie, L. (2020). Evaluating determinants of pro-environmental behaviors: A meta-analysis of the theory of planned behavior. Journal of Environmental Management, 268, 110670. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0301479719336131





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